29 de junio de 2011

La muerte del poeta Germán Arango Muñoz



Poetas-sombras
Emilio Rico, Javier Huérfano y Germán Arango
Por Jorge Eliécer Pardo

Es verdad: Colombia es un país de poetas, o mejor, de hacedores de versos, o más certero: versificadores. Sólo hay que tener un poco de sensibilidad para escribir un poema, con la libertad que el lenguaje y el mismo sentimiento da al poeta. Los he visto durante estos años en salas, cocteles, cafés, universidades, parques y calles. Los he admirado no sólo por su capacidad para desentrañar lo más profundo del ser humano, sino porque se atreven a publicar sus desdoblamientos. En algunos, los poemas se vuelven verdaderos, o lo son, en otros, es el armazón de palabras que sumadas pretenden un poema. Esto quiere decir que Colombia no es un país de poetas sino de simuladores de poetas o, por qué no, de fraseología insustancial. Pero no es que un poema surja de la nada o que un poeta se haga construyendo esa pirámide temática o adjetivada.
He llegado a la conclusión de que hay hombres poetas de verdad que muchas veces no escriben versos. O que escriben sin la pretensión de la publicidad. El poeta, a mi parecer, tiene un aura especial. No de santidad, sí de terrenal y demiurgo. No es una pose sino una manera secreta de ver el mundo, o mejor, de internarse en él, o eternizarse en él.

Tres son los poetas a los que he visto la luminosidad de sus entornos. No de luz sino la veracidad en sus voces, la limpieza de las miradas, lo sosegado de las respiraciones. No son eruditos pero tienen la sabiduría elemental de los sentimientos humanos no traicionados. He pretendido ser espía de los artistas. Me he equivocado. Pero debo reconocer que aprendí de tres hombres-poetas o mejor, de tres poetas-sombras el verdadero sentir de la poesía: Emilio Rico, Javier Huérfano y Germán Arango. Los tres están muertos. Los tres son desconocidos, los tres no son olvidados.

Javier Huérfano
Emilio Rico y Carlos Orlando Pardo. Ibagué, 1975
En un país donde los poetas o los que creen serlo se vuelven una cofradía, una secta, una logia, donde tú hablas de mí, yo hablo de ti, todos hablamos de todos y todos ignoramos a los demás, los poetas-sombras viven, sin darse cuenta para la literatura, para la palabra y la poética. En distintos tiempos y épocas ha ocurrido el carrusel. Las modas han mandado al ostracismo a muchos de esos poetas-sombra a los que les llegó la magia de la sensibilidad pero no la de la publicidad y menos la de formar parte de grupos con poder. Eso le pasó a mis tres poetas muertos e inéditos.
Mis poetas-sombra soportaron la discriminación de los poetas de salón. Germán Arango, que creció haciendo sus versos y divulgándolos con decoro en ediciones pequeñas, no pudo ser aceptado en su propio pueblo por no ser de los afectos de los poetas de salón o los aprendices de poetas rodeados de otros, universales y cosmopolitas.
Yo quisiera pensar en César Vallejo para que anime mi corazón lleno de pena por los poetas ausentes y su olvido. Mi generación ha llegado a la línea de los adioses de quienes crecieron a nuestro lado. Mientras tanto, muchos siguen dilapidando los exiguos presupuestos divulgando a los poetas de salón mientras Huérfano, Arango y Rico se apropian de la memoria de quienes no tienen afamadas publicaciones sino el discreto silencio que exige la verdadera literatura.
Antonio Machado Lozano y Germán Arango Muñoz

Germán Arango Muñoz y su preparación para el olvido
Por: Carlos Orlando Pardo
Carlos Orlando Pardo y Germán Arango. Ibagué, 1997

Vernos cada año en la Feria Internacional del Libro fue un ritual cumplido y celebrado. Lo hacíamos con el entusiasmo que uno se carga cuando se encuentra con auténticos amigos del alma, tan escasos en estos tiempos fríos donde el sentimiento fraterno parece una vergüenza. Ahí estaba con la elegancia que supo conservar hasta el último día desde cuando era un adolescente y con esa cara indagante de quien quería saber todas las cosas. No he conocido un poeta que en jornada continua permanezca tan impecable de pies a cabeza hasta en los actos cotidianos como si estuviera preparado siempre para una ceremonia. Pero no era una pose sino una actitud connatural a su manera de ser que inclusive en el lenguaje de todos los días manejaba términos que parecían versos recitados. Lo veo en las bancas escolares con sus buzos de lana que sólo examinábamos en las películas de la nueva ola en artistas como Enrique Guzmán o César Costa, con su estilográfica de tinta verde y los zapatos que simulaban un espejo. Lo miro salir de su casa grande en la calle real encabezando una tropa de diez hermanos rumbo al Instituto Nacional Isidro Parra y sus cuadernos bien forrados. Lo examino con el ceño fruncido y una mirada aparentemente perdida en la bruma de las montañas que rodean el Líbano. Lo evoco con su acordeón grande de teclas de piano marca Honner llevando el ritmo de nuestro conjunto de música Los monarcas del ritmo que él mismo bautizara como su director. Lo traigo con su sonrisa satisfecha de vencedor al recibir aplausos por el estreno de una de sus canciones dedicadas a las novias que desfilaron por su primera juventud. Lo acompaño a que nos deje consultar su biblioteca particular, la única que existe entre los muchachos por aquel entonces y paseo la mirada por las enciclopedias de lujo que Lalo Arango, su padre, le ha comprado diligente. Lo sigo junto a mis compañeros cuando solitario se dirige a tomar su cerveza costeñita en una cantina de la zona de tolerancia. Lo escucho dar tres pequeños golpes con sus zapatos negros para indicarnos el momento en que iniciamos una canción y me quedo mirándolo cuando es el único entre nosotros que prende y apaga cigarrillos sin que importe la presencia de los grandes. Lo persigo en la piscina de las Brisas yendo y viniendo por debajo del agua como un anfibio resistente y lo escucho contar sin rubor que días antes ha peleado ahí con un pulpo gigantesco o le entrego la plata de mi recreo con tal de ir a conocer una tribu de pigmeos que sólo él frecuenta rumbo al alto de la Polka con cara al nevado del Ruiz. Me río de verle su talante enamorado mientras le ofrecemos una serenata a Luz Delia Amado o Dolly Jaramillo y mucho más cuando damos veinte rondas en una sola noche para recoger fondos con destino al paseo de nuestro fin de año. Lo vigilo haciendo versos o declamando a los poetas de entonces con su memoria privilegiada y su voz de locutor antiguo. Le recorro su incomodidad cuando del Isidro nos expulsan y paramos en el colegio Claret en medio de todos los rivales de nuestro equipo de basquetbol. Nos aplaudimos al llegar a la junta directiva del centro literario de aquel tercero B y siento aún su abrazo fuerte cuando nos despedimos de la adolescencia en el Líbano al momento de nuestra partida desplazados por la atmósfera de la violencia. Me quedó en la memoria su ascenso como un escarabajo en la doble en bicicleta del Líbano a Armero donde él fue campeón y yo alcancé el segundo puesto. Celebramos durante varias noches nuestra hazaña a pesar de no ser sino dos competidores. Después son contados los encuentros durante muchos años, hasta que sólo regresó a los congresos de escritores que organizaba en Ibagué o en los lanzamientos de libros en la Feria. Al final son conversaciones de pocos minutos donde me hace entrega de su último volumen de poemas dedicado en la primera página con su letra grande. Por último la súbita noticia sobre su cáncer de pulmón que recorre como un escalofrío sin fin todo mi cuerpo. Había dejado de fumar muchos años atrás y de beber un poco menos y ya se trataba de vicios que conservábamos entre los recuerdos, sin que los placeres de ayer no quedaran sin su cobro en el presente. Desde la clínica me llamaba dos o tres veces por semana para contarme de su delicado estado de salud y para que le ayudara a agilizar la venta de sus libros y poder comprar medicamentos formulados fuera del Plan Obligatorio. Fueron muchas las horas y los días transcurridos entre la desazón de su próxima partida y la enumeración de los múltiples recuerdos.
Alberto Amaya, Manolo Pineda, Rodrigo García, Carlos O Pardo, Germán Arango, Carmenza Perdomo, Ibagué, 1997

Supuse que todas esas noticias no eran otra cosa que una nueva invención suya como la de los pigmeos y que su imaginación lo llevaba a inventarse la enfermedad y la proximidad de su viaje. Y aparece la muerte, seguro que con un poema de Eduardo Cote Lamus en los labios como si las palabras dichas por sí mismo fueran a acompañarlo en la travesía de su larga y última marcha al infinito. Lo diviso ascendiendo de nuevo por esa carretera llena de curvas como perdiéndose en lo alto de la montaña hasta diluirse por completo. Sólo quedan las evocaciones que se agolpan para decirnos que un hermano se ha ido, al tiempo que suena su acordeón entre la lejanía y lo veo aparecer de nuevo entre la bruma de la memoria y el afecto.
Los Monarcas del Ritmo, murga donde el poeta Germán Arango es el acordionero. De izquierda a derecha: Haydy González, Jorge Eliécer Pardo, Carlos Orlando Pardo, Germán Arango, Dairo González, Rodrigo García y Miguel Perdomo.
El Líbano, 1964

Su obra poética

Cumplió cuatro décadas en el ejercicio de escribir. Esa profunda lealtad a la palabra que se tornaba poesía, la convirtió en la sombra toda de su existencia que demostró no tener otro camino. No se trataba entonces de un hombre con sus primeros entusiasmos sino de un escritor curtido en la metáfora. Quince fueron sus libros, con no pocos versos memorables, los que me gusta recitar en algunas noches bohemias como la mejor manera de entregar un regalo exquisito para mis contertulios. DesdePreparación para el olvido, los Poemas de ausencia, su ensayo sobre Bolívar en elCentauro Americano, pasando por Los caminantes del alba, Cuando pasa la tarde oCuando las hojas caen, uno va descubriendo su sentir poético, su autenticidad, lo espontáneo y no maquillado de su trabajo bajo la palabra escrita de una manera diferente. En Más allá del silencio o Este día de sol y Cantos de soledad hasta La huella de tu paso, los cuentos para niños de El barquito de Arzayús y los poemariosDesde la otra orilla, A través del espejo, Memorias del asombro y El eco del viento, puede uno advertir que nos proyectan, sin lugar a la duda, un reflejo del mundo que sin su palabra no podría ser descubierto y que nos reveló cada vez su profundo sentido del oficio. Tuve la fortuna de caer otra vez en sus escritos bajo la sombra grata de sus libros, donde la madurez y la magia de su poesía se vuelven huracán para envolvernos. Silvia Lorenzo o Sonia Truque, Jorge Pardo o Germán Vargas se refirieron con entusiasmo al trabajo de quien nació y creció como hacedor de versos de incontenible emoción, bajo un indesprendible fondo de naturaleza y campo que surca por siempre con el tema del amor, sus dolores y sus alegrías. El desarraigo y la búsqueda, la angustia y el olvido, la memoria y el recuerdo van siendo el hilo conductor de un poeta que recorre la infancia o la adolescencia y se estaciona en lo bravío del tiempo de hoy, lejano de los puertos, las puertas y la esperanza, expresando multiplicidad de voces con un eco a lo Walt Whitman, Miguel Hernández o Federico García Lorca como lo define Sonia Truque. Su tono es siempre intenso y sin enredarse en nada distinto a la sencillez, logra la carga impactante de la complicidad. Resulta curioso que algunos de sus lectores si no ven a Borges o a otros maestros rondando en sus palabras, lo tilden de menor y por el simple hecho de que no les agrade lo descalifiquen con dureza desde sus tribunales aldeanos de inquisición literaria. Se trata de un poeta que valió la pena y que siempre me da gusto leer porque no me enreda en el disfraz hipócrita del seudointelectualismo sino en el sentido y el sentimiento profundo de la vida. El que se le fue a la madrugada de este día de San Juan como si fuera a hacer una fiesta en otro lado, mientras el sentimiento doloroso por su apresurada partida nos cubre de neblina en el celaje de las evocaciones.

Clara Pardo, Alberto Amaya, Manolo Pineda, Carlos Orlando Pardo, Dairo González y Germán Arango. Ibagué, 1997

Germán Arango M., nació en el Líbano en 1946. Fue ante todo poeta pero también músico, vendedor de libros, periodista ocasional y director de talleres literarios. Publicó 15 libros y apareció en varias antologías. En 1986 bajo el sello Pijao Editores editó Preparación para el olvido; después vendrían Poemas de ausencia, 1987; Más allá del silencio; El centauro americano, 1992; Caminantes del alba, 1999; Cuando pasa la tarde, 2005; Cuando las hojas caen, 2006; Este día de sol ,2006; Cantos de soledad, 2007; La huella de tu paso, 2008; El barquito de Arzayús, cuentos infantiles, 2008; Desde la otra orilla, 2009; A través del espejo, 2009; Los días perdidos, 2010; Memorias del asombro, 2010; El eco del viento, 2011.
Muestra de poemas
Selección COP

ABISMO

Sí, llévatelo todo
las horas del reloj...
las que se mueven,
el aire que no está y que se respira...
la música que se oye
las palabras umbrosas
conque formo tu nombre
y digo mi agonía.

Puedes tomarlo todo...
yo tengo un día sin tiempo
un aire, un sol,
un viento
sin matiz asequible
a los sentidos
donde tan fácilmente
y dulcemente
te vivo en honda vida.

Que si lo cojes todo,
este es un todo tuyo
nunca mío.

Sólo es un casi todo
siempre aunque tú lo ignores
me dejas el abismo de dulzuras
que hay después de nosotros
no más mío que tuyo.
no más tuyo que mío
y de los dos.

LA PREGUNTA

Una pregunta a veces casi segada
mientras nace sitúa
mi pensamiento al borde del vacío
cuando en la torva noche
me despierto
y miro la tiniebla y me hablo solo
y se me van abriendo los días
que viví como las hojas
cerradas de una puerta...

¿Adónde he de mirar
que no salgan preguntas?
Aquí la sombra mide la distancia
que separa mi cuerpo de mi sueño:
juntos están...
mentiras y verdades
en la interrogación
de cada día...

LIBERTAD

El harapo del vagabundo
trama
carnal en cuyos hilos
se abriga el cuerpo errante, vive
su caminar como el chorro
del sueño del sueño, hecho de humildes letras
diarias
de quebrantos tejidos
en la noche, y es más puro
que la virtud, más abundante
que la opulencia, cristal donde
la fundación del mundo se trasluce
más desnuda, porque nadie
puede ser tan humano
como esta libertad.

ARTE POÉTICA
Poemas de ausencia, de Germán Arango
Por: Sonia Nadhezda Truque
Con Poemas de ausencia, Germán Arango retoma el hilo conductor de su primer libro: Preparación para el olvido. De un lado la mirada pesimista sobre un estado de cosas que el poeta deplora pero que sabe inevitables: el desarraigo y al mismo tiempo la búsqueda de algo que afirme su existencia, búsqueda de la tierra, del amor y del viaje como fuente de aprehensión.

Sin embargo, en Poemas de ausencia la voz angustiada del primer libro se torna bullicio de la tierra y dolor por la tierra, presente en poemas como Elegía para Armero, Líbano o Jorge, cuéntaselo a Sonia, donde el dolor por la pérdida de un entorno arraigado en la memoria (la infancia), le sirve como puente a otros aspectos vitales como la realización del amor y el deseo, exaltación también, grito angustiado cuando dice “Cómo hago para amarte? Yo exiliado de todos los refugios y los puertos y del último escondite que fue mío antes de que me hallaran los malvados…”.

En esta multiplicidad se desliza el eco de Walt Whitman, Miguel Hernández y Federico García Lorca, que hicieron de la tierra y el amor la base de su producción poética: canto, grito y lágrima.

Poemas de ausencia logra un tono intenso en el que la aparente sencillez, se convierte en trampa al lector, que deberá transitar con el poeta, compartir su errancia y comprender por qué su mirada, la del poeta es así: “A veces su mirada es una lágrima cuajada en la preñez de las manzanas o en el cilindro largo de un revólver que enardece la tinta de las cartas”.

La poesía de Germán Arango
Por: Sylvia Lorenzo


Definitivamente el pesimismo es un monstruo que oscurece con su soplo la claridad delos buenos sucesos, para iluminar con su potente lámpara los hechos oscuros de un país. Porque, si en un momento todo estuviera perdido, aún le quedaría al espíritu la opción entre sus potencias para ordenar el caos y su libertad para precipitarlo. Pero es que el alboroto de los pesimistas siempre fue más ruidoso que el clamor de los abrigan la esperanza.

Y estas nefastas sombras pesimistas, cuán propicias son para el asalto a los valores del espíritu; porque en medio de la desesperada rebatiña donde pululan falsos apóstoles y mentidos héroes, hay quienes están disfrazando con el manto de la poesía para enredar palabras y palabras, que serán crucigramas o charadas, o arengas o protestas o insultos, pero por nada tienen que ver con el quehacer poético; por ello, como ya lo dijo Eduardo Santa (Magazín Dominical de El Espectador, 25 de marzo de 1984), la gente no quiere oír hablar de poesía. Porque el pueblo no se engaña; el pueblo percibe el mensaje poético, se estremece y vibra con él; pero lo que se le está entregando ahora –en general- no es poesía. Es la parodia mentecata de algunos individuos –y lo hace notar también Eduardo Santa-, que ignorantes hasta del manejo de la lengua, tienen que recurrir a la procacidad para encontrar algún auditorio en el escándalo.
Por ello me ha sido tan placentero el hecho de que un poeta dé a la publicidad su primer libro. Si un poeta levanta su voz, no todo está perdido. “Vuestra ausencia, dice Papini a los poetas, es uno de los signos más graves del crepúsculo de los valores humanos”.

Con la lectura de estos versos me adentré de nuevo por aquellos profundos caminos, donde el silencio está ondulado por el estremecimiento, habitado por el ritmo y cruzado de relámpagos. Son los caminos por donde solamente marchan los hechizados transeúntes de la vida. Y regresé de ellos con el sabor del vino entre los labios. De un vino que, si bien no ha sido largamente macerado en los lagares del espíritu, porque es el primer vio, ya nos brinda su dulce embocadura. Y es porque Germán Arango maneja esas fórmulas misteriosas que conforman el ejercicio poético, y cuya esotérica combinación sólo es conocida del poeta.
Nos inicia en el viaje por sus privados señoríos del amor cuando sugiere:


“Para llegar a ti
recorrí mil caminos solitarios
viajé por los espacios
que me brindaba el sueño
después de la fatiga”…

De pronto nos detenemos para oírlo:

“Quiero llenar mi corazón vacío con tu recuerdo grato,
inventar nuevos besos para seguirte amando”.

Y ya instalados en sus predios amorosos clama:

“Tu poema me canta con amor verdadero
y yo te correspondo con éste amor tan mío”.

Trajina luego los senderos tristes, presea del poeta, y canta:

“Hoy el amor que yo te di se ha ido,
como el niño que lleva en su equipaje
toda la mansedumbre del olvido”.

Conoce el dolor y lo define:

“Como sombra que viene de todos los ocasos
de la mano del tiempo a conversar conmigo”.

En el amor, en el dolor y en la nostalgia, evoca:

“Tu voz, tu dulce voz viene en la brisa…
sonoro caracol era tu risa
cuando tu vida a mí se me rendía”.



Ritmo, emoción y pensamiento habitan la comarca iluminada de Germán Arango; de allá nos trae hoy estas espigas primigenias.


Su libro es vino nuevo, que nos deja ya la nostalgia del regosto, como prenda de futuras vendimias.

Preparación para el olvido
Por: Alberto Machado Lozano

Este pequeño libro —me refiero al volumen— que nos presenta o le presenta a Colombia, Germán Arango Muñoz, en elegante edición, es una obra poética que no pretende llegar con ruido a la antesala de los monseñores de la crítica. Es un río provincial, pequeño, blanco, averado también de rosas blancas, colocadas allí por el AMOR, que es todo el río, es decir, todo el libro.

El poeta va detrás de una mujer innominada, de quién sólo él sabe el nombre y la llama, y la ansía, y la recuerda; en veces le hace llorar con lágrimas dignas que no atestiguan la ausencia de la carne sino que mojan las blandas reconditeces del espíritu. A esta mujer amada, para él hecha de aromas, de luz de zafiros y pedazos de luna, la multiplica para poderla entregar simbólicamente, perfecta e intacta, a todos aquellos que amaron o aman de veras.

De su bosque interior quiere el poeta, para aquella Beatriz de sus sueños, separar un árbol que crezca hacia el azul del cielo y que tenga mañana flores y frutos para ella, o bien “un pino cubierto por un copo de nieve, con campanas de argento…”. Pura dulce y bella poesía. Mejor que no se entró el poeta por esos cuévanos sórdidos y oscuros por donde deambula el hombre con su piel salpicada de ocres manchas de crimen, de duda, de horror, de injusticia y de angustia.


Albero Machado Lozano y Carlos Orlando Pardo, El Líbano, 1992
Javier Huérfano, Fernando Ayala, Rogelio Echavarría, Manuel Rincón —Pemán— y Jorge Eliécer Pardo. Bogotá, 2001
Panorámica de El Líbano, Tolima, donde nació el poeta Germán Arango Muñoz, fallecido el viernes 24 de junio de 2011.

JORGE E PARDO dijo...

Nos escribe Jairo Rivera:
Algo muy grande nace cuando muere un poeta. Germán Arango deja las huellas de su esperanza, a manera de pétalos grávidos que se hunden en el limo de nuestra madre de pan.
Aprendí a admirarlo y a declamar sus versos excelsos, escuchándote, querido Carlos Orlando, cuando en la antesala de tu casa solías recitarlos de memoria. Gracias por este escrito que honra el proceloso tránsito de un gran hijo del Líbano a quien el destino decidió enrollarle el tiempo en plena primavera de la vida.
 Ahora él está en la desembocadura de su eterno fluir, pescando estrellas y luceros que, obsedidos por tanta belleza terrenal visibilizada desde sus destellos, decidieron acuatizar en la cauda torrentosa de esas arterias telúricas que siembran vida.
 Si bien es cierto que uno de los primeros libros de Germán Arango Muñoz, publicado por Editorial Pijao, llevaba por título ‘Preparación para el olvido’, estoy seguro que quienes lo conocimos y admiramos nunca estaremos preparados para olvidarlo, ni para permitirle a la desmemoria que nos divorcie de su poesía:
 “Déjame amarte
déjame quererte
déjame estar contigo hasta la muerte…”
 Es un pez de la aurora, encendido y palpitante, capturado por el chinchorro del poeta, quien -aquí y ahora- firma esto, cuando siente que sobran las palabras porque, como dijera otro gran poeta, “el pudor del dolor es el silencio”.
Jairo Rivera Morales.

JORGE E PARDO dijo...

Nos dice Yamel López:
APRECIADO CARLOS ORLANDO: PUEDE QUE GERMÁN ARANGO NO HUBIERA SIDO UN KAVAFIS COMO ALGUNO DE NUESTROS ARROGANTES Y PARROQUIALES, Y ADEMÁS IGNORANTES SEUDO INTELECTUALES LE DEMANDABAN Y DEMANDAN, PERO TIENE EL MÉRITO INDISCUTIBLE DE HABER ESCRITO SUS POEMAS CON EL PUCHO DE LA VIDA ENTRE LOS LABIOS, COSA QUE MUY POCOS AFORTUNADOS PUEDEN EXHIBIR ENTRE SUS GALONES. A MÍ ME LLEGARON VARIOS DE SUS POEMAS ENTRE OTRAS COSAS PORQUE NO ERAN ALAMBICADOS SINO AUTÉNTICOS, QUE ES COMO A MÍ ME GUSTAN LOS POEMAS. HACE UN TIEMPO, TAL VEZ DOS O TRES AÑOS, LE SUGERÍ A FLAMINIO QUE LE EDITARAN A GERMÁN SUS POEMAS EN LA BIBLIOTECA LIBANENSE DE CULTURA, PUES A MÍ ME SORPRENDIÓ SIEMPRE LA AUSENCIA DE SU NOMBRE  EN LA LISTA DE LAS PUBLICACIONES DEL LÍBANO. PUES BIEN, FLAMINIO ME CONTESTÓ QUE VARIAS VECES  HABÍA INVITADO AL POETA A QUE LE ENVIARA UNA SELECCIÓN PERSONAL DE SUS POEMAS Y QUE NUNCA LOGRÓ QUE ÉL LO HICIERA, PROBABLEMENTE PORQUE GERMÁN ERA MUY DISIPADO EN SUS COSAS. YO ACEPTÉ SIN BENEFICIO DE INVENTARIO ESTA EXPLICACIÓN, Y AL DÍA DE HOY, NO TENGO OTRA, AUNQUE SIGO SORPRENDIDO. BUENO, ENTONCES PARA NO AHONDAR EN EL ASUNTO, LE DOY EL BENEFICIO DE LA DUDA A CARLOS FLAMINIO Y SEGUIRÉ ESPERANDO QUE A TÍTULO PÓSTUMO PODAMOS TENER EN NUESTRAS BIBLIOTECAS EL POEMARIO LO MÁS COMPLETO POSIBLE DE SU PRODUCCIÓN,
RECIBA UN GRAN ABRAZO,
YAMEL LÓPEZ

JORGE E PARDO dijo...

Escribe la crítica literaria Luz Mary Giraldo:
Me gustó mucho el texto. Y tienes razón: en tierra de versos y versificadores que buscan la poesía, ésta debiera hacer posible el encuentro verdadero. La poesía no sólo se hace con palabras sino con la esencia de la vida y de la muerte, con la luz y la oscuridad, con la alegría y el asombro, con la algarabía y el silencio, con la amargura y la tristeza. Y los oficiantes de la poesía no debieran formar parte de un cenáculo sino más bien estar en todas partes atentos a la existencia que pasa y se cruza con los unos y los otros, atentos a la diversidad de formas expresivas que miran hacia atrás o mucho más hacia adelante. Ser poeta es ser antena en la multitud. Pero, sí. Aquí muchos  existen a pesar de la sombra y de quienes desdeñan su existencia.Y muchos des-existen en la ceguera de los "elegidos". El poeta que solo espera reconocimiento  es un alma estéril, solo llena necesidades e inútiles palabras, Hay a veces tanto vacío, tanta expresión huera en algunos de los nuestros, como tanto por descubrir en aquellos que no vemos. Y, por supuesto, la poesía no se escribe para hacer ruido sino para vivir.
Un gran abrazo, Luz Mary

JORGE E PARDO dijo...

Del profesor Francisco Ochoa:
Gracias por tu correo y por la nota sobre la desaparición de Germán Arango Muñoz. Me sorprende tu archivo fotográfico, tan prolífico!!!

JORGE E PARDO dijo...

Del profesor Jaime Ruiz:
Gracias, Jorge,una lastima la perdida de los amigos, ausencia infinita e irreversible, afortunados los que disfrutan en vida de las amistades, un abrazo fuerte. Jaime

Walter Caicedo dijo...

BIOGRAFIA POETA GERMAN ARANGO MUÑOZ
(1946 – 2011)

Nació en Líbano Tolima el 10 de Febrero de 1946; se radico en la Ciudad de Bogotá, formo un hogar con Gloria María Vargas Fandiño, el 14 de Abril de 1984.
En 1985 mi amado Germancito saco a la luz pública su primer libro “Preparación para el olvido” editor Jorge Eliecer Pardo Pijao editores, con lanzamiento en el Hotel Hilton de esta ciudad, se llamo así para cerrar un capítulo de su vida y empezar una nueva.

En 1987 se publico “Poemas de Ausencia, nació este título por la recién catástrofe de Armero; nuestro hijo Miller volaba de fiebre y en medio de los gritos causados, por la fiebre “papá, que paso con Armero son muchos los ausentes” así nació poemas de Ausencia editado por Galindo Urquijo Impresores.

En 1992 se publico “Centauro Americano” documentándose por más de seis meses en la Biblioteca Luis Ángel Arango sobre la vida oculta de Bolívar.
En 1999 se publico “Caminantes del Alba” inspirado en sus vivencias antes de llegar a mi vida.

En año 2005 “Cuando pasa la tarde” inspirado en las tardes preciosas y sin preocupaciones que estábamos viviendo en esos momentos, editado y diagramado por Elena Díaz S. y José Sebastián García Díaz.

Para el año 2006 se publico “Cuando las Hojas caen” el cual tiene un significado de abundancia, prosperidad y cambio, editado y diagramado por Elena Díaz S. y José Sebastián García Díaz.

En el año 2007 se publico “Este día de Sol” y “Cantos de Soledad” inspirado en sus estados de ánimo. Editado por Elena Díaz S, y José Sebastián García Díaz.
En el año 2008 “la Huella de tu Paso” son tantas las huellas que dejamos a través del tiempo que es imposible pasar por encima de tu huella mi buen amado.

En el año 2008 publico “El Barquito de Arzayus” cuentos para niños, inspirado en una de sus vivencias como profesor. Editores Elena Díaz S. y José Sebastián García Díaz.

En el año 2009 se publico “Desde la otra Orilla” en esta ocasión nos da un punto de vista a cerca de las oportunidades que dejamos pasar. Editores Elena Díaz S. y José Sebastián García Díaz.
Para este año también se público, “a Través del Espejo” este tuvo una connotación muy especial en la vida del poeta porque fue dedicado a su esposa, inspirado en el cuerpo y alma sin engaños. Editores Elena Díaz S y José Sebastián García Díaz.

En el año 2010 se publicaron estas dos obras “Los días Perdidos” y “Memoria del asombro” en esta ocasión se elogia la rápida superación personal de algunos seres humanos. Editado por Elena Díaz S. y José Sebastián García Díaz.

En el año 2011 se publico “El eco del viento” es la conciencia que grita y afirmativa o negativamente sobre lo que hacemos o dejamos de hacer. Editado por Elena Díaz S. y José Sebastián García Díaz.
Esta es la Biografía de veintisiete (27) años de matrimonio de Germán y Gloria dos seres que se amaron y dejaron estampadas las huellas de sus vidas en cada uno de sus escritos.
Con esta biografía quiero informar que los derechos de autor de las obras de Germán Arango Muñoz es su esposa y compañera Gloria María Vargas Fan diño y que aproximarte publicare algunas obras inéditas del poeta.

GLORIA VARGAS FANDIÑO.

lalo dijo...

"Yo me voy con canciones
no llamo al desaliento
ni lloro esta partida
sino que miro el claro
luminoso del alba..."
"Al final de otra aurora
quiero tejer un manto
de poemas
en mi lecho de páginas
marchitas."
Germán Arango Muñoz (2010)
Del libro “Memoria del asombro”
A LA MEMORIA DE GERMÁN
Se nos fue el poeta
pero quedaron sus palabras
partió como los grandes
olvidado, pobre, triste y decepcionado
murió blasfemando y putiando
no solo contra su dolor físico
sino su dolor moral
la indiferencia y la ingratitud
engendros del odio y el desconsuelo
la desidia oficial
la falta de reconocimiento
nos quedan sus palabras
su vieja acordeón de vallenatos
sus serenatas trasnochadas
su fabrica de botellas
sus hijos convertidos en libros
y el respeto siempre firme por la palabra
echa canción, poema o compañía
quiso hacer de la mujer un poema
y del poema una mujer en plena luna
sus versos son un lugar común
cercano del amor y la locura
poeta ausente de tu fiesta
gracias por tu poemario
abierto al sentimiento del amor.

Cesáreo Gálvez - Junio 24 de 2011 -
Homenaje al poeta Germán Arango Muñoz QEPD

lalo dijo...

Gracias por compartir esa belleza de poema Cesáreo, en tributo muy merecido al poeta desmericido por la ingratitud de la vida y sus secuencias. Que en el cielo haya encontrado lo que no obtuvo en la tierra y que su legado sea el principio de una historia aún no terminada.
ALBA MIRIAM SÁNCHEZ

lalo dijo...

24 años atrás nos entristecimos con el entrañable poeta Germán Arango Muñoz por la muerte de Gardel. Ahora estoy llorando la del poeta y músico pero nunca loco más allá que por los versos.
Siempre es grato saber que los amigos siguen vivos y cumpliendo años porque a veces se van rápido como se fue hoy Germán Arango y quedamos con el vacío y la tristeza. Brindo con un buen café de nuestro pueblo, por tu vitalidad y tus años futuros que deben llegarte por docenas. Sabes que te queremos pero en todas las horas. Que la alegría colme todas tus horas. Paz en su tumba.

Carlos Orlando Pardo

lalo dijo...

Germán, Ejemplo de lucha y de constancia. Paz en su tumba.
CARLOS GÁLVEZ SANTA

Es de verdad un hecho lamentable, se va el poeta y con él un gran amigo
MARIA CONSUELO SARMIENTO

¿A dónde estarán esas lindas manos que un día alzaron copas con sus amigos y se bebieron el mar, a dónde estarán esas blancas manos que escribieron esas bellas letras, a dónde estará ese bello poeta con su pluma blanca, su mirada eterna, sus luchas poéticas, su canto y su risa contínua? a dónde estarán sino en la historia que escribimos......
Fundación Andrés Barbosa Vivas
"¡Que hermoso! gracias amigos, por este sentido homenaje al poeta Germán Arango, me siento privilegiada de compartir con vosotros, el sentimiento de dolor, por el fallecimiento del poeta.¡¡Paz en su tumba!!
¡¡ un abrazo!!" Cielo Marién Zamudio
Me lo llevo, me parte el alma ese "principio de realidad" conque nos pagan a los poetas y a los idealistas, abrazos
Nidia F Morales
Me uno a tus palabras Jairo. Gracias Cesáreo por la información, que nos deja en silencio… sin palabras.
Yesid Montes Almanza
Cesáreo, siento mucho la muerte del Poeta. Un saludo de condolencia para ti y para todos sus amigos y seguidores."
Olga Valkiria

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