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6 de mayo de 2012

2a parte de Los viajes presentidos


EL PIANISTA QUE LLEGÓ DE HAMBURGO

Presentación Feria Internacional del Libro de Bogotá



Cuando vamos a cine y miramos más allá de lo que una película nos enseña, entramos y nos imbuimos en el planteamiento, que es el epítome del largometraje, y sabemos desde el inicio de lo que trata el thriller. Cangrejo Editores se apunta con varios aciertos al publicar la novela EL PIANISTA QUE LLEGO DE HAMBURGO del escritor Jorge Eliécer Pardo. Creer en el autor, creer en un texto, apostar por él y poner en escena viva el corpus de un libro que en su portada nos plantea —como si se iniciara el recorrido de un filme— a través del expresionismo todo cuanto acontece en la narración, es un logro de importante valor literario y estético, máxime si en este mismo planteamiento, la portada nos sugiere con el lenguaje de la pintura, lo real, concerniente a su History line. En el close up de presentación, en el flash forward eterno de la portada está la totalidad del contenido, y nos corresponde a nosotros como lectores, ir a la primera página para recorrer sus caminos.

Me alejo de los rigores de la literatura, la lingüística, la semiótica, y toda preceptiva científica o inculcada, (ejercicio que harán con suficiencia crítica mis compañeros de mesa desde sus condiciones de especialistas en la materia) y voy de manera individual, hacia la acumulación de un mundo particular de percepciones aprehendidas en el recorrido de las lecturas.

Jorge Eliécer es un bogador a-ficción-ado a navegar por los canales de la historia. Es un remero que escudriña los vericuetos de profundos pozos… y lo hace en la turbulencia de las aguas… y de los intrincados vientos. En la novela, nos presenta un andar por el tiempo, quizás un tiempo matemático, en una trinidad que nos enseña el pasado como estigma, el presente como martirio, el porvenir como incertidumbre. La historia poblada de nostalgia y de música de profundas resonancias (como un concierto de Brahms —el pianista alemán— o como un concierto de música húngara) nace en una calle de Hamburgo un día cualquiera de la primera mitad del siglo anterior, es coetánea de las explosiones bélicas de la segunda guerra mundial. Nace con una mirada filial hacia el pretérito de finales del siglo XVIII. La intemperie citadina, en horas de la tarde, dice que será una novela trashumante de incansable viaje por senderos insospechados. Ir –como una constante- por extraños laberintos y tiempos entrantes donde un día es más largo que una eternidad, es un convenio señalado.

La matemática como una cuestión tácita es parte inherente de esta novela y, por ende, de la literatura del escritor colombiano. El pianista que llegó de Hamburgo es una suma de congregaciones que nos entregan una totalidad cimentada, no obstante, es una totalidad peregrina, es un andar y un desandar intercontinental. El número tres es recurrente si partimos hacia la búsqueda de los tantos silogismos que la novela nos entrega. Un narrador-historiador, unos personajes esculpidos a punta de tonadas, nos ofrece un concierto de ambigüedades y esperanzas “a la sazón” de unos instrumentos untados de óxido y pánico. Unos personajes asustados, una persecución a ultranza, nos indica la huída y el desarraigo. La vida incierta, los días espesos, nos ofrecen la suprema densidad de las nubes apostadas en el alma como un calvario insoportable. La música que divaga por la manigua, los corazones que se estremecen, perfilan la posibilidad que un hombre y una mujer (y una familia) tendrán como derecho propio para vivir en el amor y en la redención.

El éxodo es el ropaje que a diario se ponen los personajes del Pianista que llegó de Hamburgo. Según la novela, Hendrik es perseguido de día y de noche por una luz infame… esa luz es el fhürer Adolf Hitler. Los instrumentos, más allá de los seres repletos de melodías que los interpretan, tienen vida propia, y algunos como el arpa, una estancia verdadera y una historia por contar. Cuando las reminiscencias existenciales se acumulan en un gran cartapacio de ausencia, se siente la hora de volver a casa. Si el cuerpo de algunos emigrantes no retorna, retorna el espíritu… o como “un médium musical” —en este caso— regresa el alma de sus viajes a las dimensiones desconocidas, y si por múltiples circunstancias nada vuelve a casa, en última instancia retorna el pensamiento con su legado de recuerdos y deseos. Bienvenidos a trasegar por las sendas literarias de El Pianista que llegó de Hamburgo, esta importante novela de la literatura hispanoamericana, así descubrirán enigmas, músicas penetrantes, sueños a la deriva, y una vida —y muchas vidas— por vivir.


Jesús María Stapper
Auditorio Alvaro Cepeda Samudio – Corferias – Bogotá - 25 Feria Internacional del Libro
Sábado 28 de abril de 2012

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