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21 de octubre de 2010

*Consuelo Hernández, poeta colombiana

Consuelo Hernández



MUJER MIGRANTE
Mujer que caminas noche y día
con tu llave inmemorial
das nacimiento a la palabra veraz
atraviesas el río
te mojas, sudas, pierdes tus zapatos
y nadie te reconoce.
Otra jornada drogada de cansancio
no puedes verbalizar tus injurias
pero eres sabia aunque te encuentren infraganti.
Te interrogan: ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
¿Qué buscas en esta tierra que ya tiene dueños
y fronteras y murallas
y hermanos que saben de la muerte lenta?
Al espacio de tu linaje antiguo
vienes como sombra que releo
en tu luminosa faz el fuego no termina
escapas, caes, te levantas, te sacudes,
hablas en tu lengua de tortilla
muerdes tus palabras de café
y no te dejas derrotar por la nostalgia…
Tu canto se ahoga
se alejan las salidas
tu identidad se ha reducido para siempre.
No entiendes de visas
ni de planetas fragmentados
aprendes a decir “good morning”
pero a nadie le interesa “how you are”
ni que estés habitada por tu hijo sepultado en el desierto
por el sueño de un empleo,
de un escondite donde dormir en paz.
Yo también soy la ruptura de la costura
y aquí adentro no se disipa la niebla.
Y me sucede que miro
y en tu espejo me veo.

CONSTANTINOPLA
Tomado de Manual de Peregrina
Desde este cuarto del hotel Erboy
diviso la Mezquita Azul,
veo la Hagia Sophia
el palacio de Solimán el Magnífico
y aspiro el aire que sube por la tarde
con olor a humo
y como cortina se tiende
sobre tantas civilizaciones desaparecidas.
Busco rescatar en cada huella
la magnífica historia enmohecida
intento arrebatarle a esta atmósfera
un ápice de su escondida grandeza.
Me reconozco en Estambul
pero en Constantinopla estoy
recorriendo la catedral de Santa Sofía
donde saltan dos delfines
viajando en direcciones opuestas
(primera analogía de mi destino)
separados por el tridente de Neptuno.
Aquí estoy... aquí estuve...
y me cuesta trabajo recordar
en la cárcel de quién mi cuerpo cobraba movimiento
a qué sangre dio aliento mi alma
a qué idea serví, a quién me uní
en ese lejano circo de emperadores fieles
y conspiradores.
No sé si conservé mis dos ojos
o si a la hora de mi muerte
sólo cayeron mis párpados
sobre las cuencas truncas y vacías.
No sé si mi lengua moduló palabra
hasta el final de sus días
en el cuerpo que la llevó en vida
o sólo era un muñón entumecido
con cierta débil memoria de especiosos sabores.
¡Magnífica era de crueldad!
Todo lo acepté
por la creencia en un orden
más allá del tiempo y los humanos
fuera de la lógica y los cálculos.

LA MESA
A Rafael Rosario
Tomado de Solo de Violín.
Mi cuerpo generoso
todo lo da
todo lo recibe
soy centro de altares y cantinas
por eso hermano,
bébete mi savia
oficia sobre mí
el divino misterio de la vida
no dudes nunca de mi tolerancia.
Descansa sobre mí tus sin-sabores
reposa en mí si el cansancio te ha invadido
penetra con tus labios mi mirada
toma de mi entraña tu alimento
no importa si me odias
si me amas
yo soy (siempre seré) la imperturbable
mi horizontalidad conoce de secretos
vengo de un bosque poblado de luciérnagas
sé de cantos y nidos de tucanes
recuerdo soy de dolmen y menhir...
Árbol fui,
no tengas miedo,
acércate...
Dame ese ramillete de nostalgias
y goza el banquete que te ofrezco
en esta mi apariencia momentánea.
Mujer soy entre todos tus muebles.


Último libro:
Voces y perspectivas en la poesía latinoamericana del siglo XX convoca numerosas voces que se caracterizan por su peculiar manera de responder con la escritura al entorno histórico social y a las circunstancias propias de su ser en un continente siempre en proceso. Además, se sugieren resonancias, correspondencias y divergencias en esa arena de discursos ambiguos, polisémicas y desestabilizadores que se entrecruzan en el tiempo y en el espacio, en ese terreno de todos y de nadie que es la poesía.
“El presente volumen constituye una visión excepcional de la poesía latinoamericana del siglo XX. Con agudeza y sensibilidad de poeta, Consuelo Hernández nos provee con un estudio plural de excelente oportunidad y sintonía. Basándose en los textos poéticos, entronca su reflexión crítica con nuevas corrientes de investigación donde confluyen la poética y los estudios culturales.
La amplia gama de voces y poetas representados aquí incluye entre otros a Luis Carlos López, Aurelio Arturo, Álvaro Mutis, Tulio Mora, Nicolás Guillén, Nancy Morejón, Pablo Neruda, Claribel Alegría, Consuelo Tomás, Julieta Dobles, Roque Dalton, Ana Istarú, y Octavio Paz..
La aparición de un libro como este no es frecuente, especialmente si viene de alguien que también es poeta y ya ha probado su agudeza crítica con su obra Álvaro Mutis una estética del deterioro. Sus líneas de fuerza derivan de su apropiado aprendizaje y de la luz que aporta sobre los problemas de la poesía en el siglo pasado con la lucidez de su análisis. Sin duda otro libro imprescindible para avanzar en el entendimiento de la poesía latinoamericana del siglo XX.”

Lectura en video de Consuelo Hernández
Libros:

Voces de la soledad (1982)
Solo de violín (1997)
Manual de peregrina ( 2003)
Poemas de escombros y cenizas (2006)
Álvaro Mutis: una estética del deterioro (1996)
Actualmente es profesora de American University en Washington DC. Email: chdez@american.edu
Consuelo Hernández y el poeta Eugenio Evstuchenko, en Medellín, 2010




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